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Prehabilitación en Patologías de la Pared Abdominal

La prehabilitación se define como un conjunto de intervenciones preoperatorias multidisciplinarias que buscan optimizar el estado funcional del paciente antes de una cirugía incluyendo las patologías de pared abdominal, con el fin de mejorar los resultados postoperatorios y minimizar complicaciones.

¿En el caso de las patologías de la pared abdominal la prehabilitación es pertinente?

Sí, es pertinente y está dirigida principalmente a pacientes con hernias ventrales, incisionales o defectos complejos de la pared abdominal que requieren reconstrucción. Estos pacientes suelen presentar factores de riesgo tales como obesidad, desnutrición, sarcopenia y antecedente de  cirugías previas, que aumentan la dificultad del cierre y la morbimortalidad quirúrgica.

Como se aplica la  prehabilitación en las patologías de la pared abdominal?

La prehabilitación combina varias estrategias:

  • Optimización nutricional y control metabólico.

  • Ejercicio físico específico para mejorar la fuerza y resistencia muscular, incluyendo ejercicios hipopresivos abdominales.

  • Soporte psicológico para reducir ansiedad y mejorar la adherencia.

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Dr Salim Barhoum - Anestesiologo.jpeg
Dra Monica Manotas - Nutricionista.jpg

Es importante el ejercicio en la  prehabilitación?

Si, es muy importante porque aporta beneficios claves para maximizar el éxito quirúrgico y la recuperación:

  • Mejora la función cardiovascular y la tolerancia al esfuerzo, reduciendo el riesgo de eventos cardiovasculares perioperatorios.

  • Aumenta la fuerza y resistencia muscular, especialmente de la pared abdominal, facilitando un cierre quirúrgico sin tensión y minimizando recidivas.

  • Disminuye el desacondicionamiento físico observado en pacientes con limitaciones funcionales o largos tiempos de espera antes de cirugía.

  • Controla el peso y mejora el perfil metabólico, factores asociados a mejores resultados quirúrgicos.

  • Favorece recuperación respiratoria y reduce complicaciones pulmonares postoperatorias.

  • Reduce niveles de ansiedad y estrés, promoviendo mejor adherencia al tratamiento y recuperación más rápida.

Métodos de ejercicio en prehabilitación

  • Ejercicio cardiovascular y de resistencia: Incluye actividades como caminar, trotar, ciclismo o natación, realizadas al menos tres veces por semana con intensidad moderada para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y la resistencia general, fundamentales para soportar el estrés quirúrgico y tener una pronta recuperación.

  • Fortalecimiento muscular específico: Ejercicios para fortalecer la musculatura abdominal y de la espalda baja, especialmente el transverso del abdomen y los músculos oblicuos, para preparar la pared abdominal para un cierre quirúrgico efectivo y reducir el riesgo de complicaciones.

  • Ejercicios abdominales hipopresivos: Técnicas basadas en biomecánica y postura con contracción del periné durante la exhalación activa, que generan un efecto de "succión" fortaleciendo la musculatura profunda sin aumentar la presión intraabdominal, crucial para evitar complicaciones o aumento del defecto en pacientes con hernias.

  • Ejercicios respiratorios y de relajación: Para mejorar la mecánica pulmonar y reducir ansiedad y estrés, incluyen el uso de incentivos espirométricos, respiración profunda, meditación y ejercicios de coherencia cardíaca.

¿Se debe hacer ejercicio después de una cirugía de pared abdominal?

  • El ejercicio es parte del éxito de la cirugía de pared abdominal, por eso se debe hacer antes y después de la cirugía, siempre de la mano de un equipo médico especializado. 

  • Después de la cirugía se recomienda 

  • Realizar movilización temprana: Iniciar caminatas suaves desde el primer día postcirugía, comenzando con sesiones cortas (5 minutos) varias veces al día y aumentando progresivamente la duración y frecuencia según tolerancia, para mejorar la circulación, la función pulmonar y prevenir complicaciones.

  • Restricciones en levantamiento de peso: Evitar levantar más de 5 libras (~2.3 kg) durante las primeras 2 semanas; aumentar gradualmente el peso permitido, llegando a 10-15 libras entre semanas 3 y 4, y continuar progresando según evaluación clínica.

  • Uso de faja o soporte abdominal: Se recomienda durante al menos 6-8 semanas para proteger la reparación, reducir el dolor y dar soporte a la musculatura abdominal.

  • Programa estructurado de ejercicios: Luego de la fase inicial de recuperación, comenzar ejercicios isométricos de fortalecimiento abdominal, ejercicios de estabilidad del core y movilidad, evitando maniobras que incrementen la presión intraabdominal durante las primeras 8 semanas.

  • Manejo del dolor: Importante para favorecer la movilización. 

  •  El reposo absoluto no está recomendado ya que puede favorecer fibrosis, debilidad muscular y mayor riesgo de recidiva.

  • Seguimiento multidisciplinario: Se requiere el manejo de equipo medico que incluya cirujanos, fisiatras, fisioterapeutas, nutricionistas entre otros, para adaptar el plan según evolución clínica y funcional.

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